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El fabricante apuesta por el desarrollo de este tipo de dispositivos como “un paso lógico en su estrategia de crecimiento” y como respuesta a las necesidades detectadas por las fuerzas del orden y de seguridad privada.

La cámara corporal W100 Body Worn es el primer modelo desarrollado por Axis para entrar en este segmento de mercado; un dispositivo resistente, ligero y fácil de usar que permite almacenar y administrar vídeos según la necesidad del cliente.

Al igual que otros productos del fabricante, W100 se basa en estándares abiertos para proporcionar flexibilidad y escalabilidad, conectándose directamente tanto al sistema Axis que tenga el cliente o de terceros.

Así lo explica Fredrik Andersson, director global de productos de Axis: “uno de sus puntos fuertes es la arquitectura abierta, que permite a los clientes integrar las cámaras corporales en los sistemas de gestión de vídeo (VMS) o los de gestión de pruebas (EMS) que ya utilizan de terceros, en local o en la nube, lo que facilita la integración con otros datos de videovigilancia, así como en nuestro VMS y en Camera Station”.

La entrada de Axis en el negocio de las cámaras corporales “representa un paso lógico en la estrategia de crecimiento. Esta solución, basada en las necesidades detectadas por las fuerzas del orden y los clientes del sector de la seguridad privada, ofrece nuevas oportunidades para hacer del mundo un lugar más seguro e inteligente”, señala el comunicado de la compañía.

La posibilidad de colocar una mini cámara en el torso de un agente de policía, un vigilante de seguridad o un revisor de tren “aumenta su seguridad mientras trabajan, mejora las opciones para recoger pruebas y puede aportar información interesante para optimizar sus métodos de trabajo o su formación. Las posibilidades y las aplicaciones son infinitas”.

El sistema consta de tres componentes de hardware: las cámaras, las bases de conexión, que pueden colocarse en las oficinas, y el controlador, que envía las grabaciones al destino elegido para analizarlas y almacenarlas.

Aunque las cámaras guardan el vídeo cuando se utilizan en el lugar, el controlador del sistema elimina automáticamente los archivos para que el dispositivo pueda volver a utilizarse enseguida.

Como subrayan desde la compañía, “queríamos crear la ‘navaja suiza’ de las cámaras: un dispositivo pequeño y ligero, con una buena autonomía de la batería, sin renunciar a la calidad de imagen ni a una resistencia óptima, y a la vez con un funcionamiento intuitivo”.

Se trata de un formato con un diseño completamente nuevo desarrollado por Axis, como apunta la especialista en productos Lina He, al explicar la estrategia seguida.

“Como sabíamos que los agentes del orden y los vigilantes de seguridad iban a estar andando (o corriendo) cuando llevaran la cámara, desde el equipo de desarrollo de Axis nos aseguramos de que los dispositivos pudieran ofrecer imágenes claras en situaciones cambiantes”.

La cámara captura vídeo a un máximo de 1080p @30fps e incluye funciones como la tecnología de amplio rango dinámico (WDR), “lo que garantiza que la imagen seguirá siendo visible y tendrá una alta calidad, aunque la persona que lleve la cámara esté expuesta a unas condiciones de iluminación muy complicadas”, añade.

Para su desarrollo también se ha utilizado software para reducir el ruido y mejorar la señal, “porque en último término las grabaciones servirán como prueba en un tribunal”, puntualizan desde la compañía.

En cuanto al audio, W100 incorpora dos micrófonos para optimizar la calidad de las conversaciones registradas y minimizar el ruido. Y como los agentes o vigilantes no pueden interrumpir lo que están haciendo para cargar el dispositivo, la cámara puede grabar de media durante doce horas en resolución full HD, aunque existe la opción de configurarlas para llegar a diecisiete horas.

El dispositivo integra la tecnología de compresión Axis Zipstream para reducir la demanda de almacenamiento y ancho de banda, con una capacidad interna de 64 GB, suficiente para cubrir un turno con resolución full HD.

“Somos conscientes de que, en algunos casos, las grabaciones de las cámaras corporales se presentarán en un tribunal como prueba objetiva de lo ocurrido. Todos los datos se cifran, tanto en reposo como en transferencia, usando AES256 y TLS. Además, los datos de vídeo pueden cifrarse totalmente de extremo a extremo con integraciones concretas”, puntualiza Andersson.

La aplicación móvil que acompaña a la cámara W100 permite a los usuarios revisar las grabaciones, en las que luego se aplica una marca de agua con el ID del dispositivo y del usuario.


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Por • 3 Nov, 2020
• Sección: A fondo, Seguridad urbana, Videovigilancia