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En este artículo, Jermaine Campbell, director de Ventas de Western Digital del Norte de Europa, realiza una reflexión sobre la importancia que tienen los sistemas de almacenamiento en las infraestructuras de videovigilancia, dada la enorme cantidad de datos que se están generando por el crecimiento de los sistemas de grabación y las cámaras de vigilancia.

Cuando una noticia de interés mundial se sitúa en el centro de la actualidad, los periodistas de todo el planeta se pelean por conseguir las imágenes del suceso que hayan podido captar las cámaras de videovigilancia, aunque se trate de los detalles más insignificantes. Dado que en todo el mundo hay de media una cámara por cada 29 personas, quizá es poco sorprendente lo a menudo que un periodista persistente, un investigador o cualquier persona desvela imágenes de una grabación.

Es una tendencia creciente. De hecho, se estima que en mercados ya maduros, como Estados Unidos y Reino Unido, esta cifra puede ascender hasta llegar a una cámara por cada once personas. Al mismo tiempo, y como consecuencia del crecimiento de los sistemas de grabación de circuito cerrado, se está generando una enorme cantidad de datos en bruto. En este sentido, según un informe de HIS, las nuevas cámaras de videovigilancia instaladas en 2015 en todo el mundo generaron en un solo día 566 petabytes de datos.

Videovigilancia generalParalelamente al crecimiento de los sistemas de grabación de circuito cerrado, los usuarios siguen demandando funciones cada vez más avanzadas en elementos con los que ya están familiarizados, como son las cámaras y el software de videovigilancia. Sin embargo, muy probablemente no hayan pensado en factores menos tangibles, pero igualmente importantes, como es el almacenamiento de los datos que han capturado.

De hecho, en lugar de estar diseñados para grabaciones continuas de vídeo HD o Full HD realizadas por varias cámaras, todavía muchos sistemas emplean dispositivos que no son específicamente adecuados para las demandas de los modernos sistemas de grabación de circuito cerrado. Un dispositivo optimizado para sistemas de videovigilancia debe ser capaz de gestionar el volumen de actividad requerido para ayudar a reducir el riesgo de errores y de saltos de frames.

Videovigilancia generalUn dispositivo optimizado para esta actividad debería consumir menos energía, generar menos calor y tener menos posibilidades de fallo. El sobrecalentamiento afecta negativamente a las operaciones de lectura y escritura en un sistema de videovigilancia, además de reducir su vida útil. Aunque al principio un dispositivo diseñado específicamente para videovigilancia puede tener un mayor coste, finalmente la empresa se beneficiará de su mayor rendimiento y fiabilidad.

Un equipo medio de sobremesa tendrá requerimientos de entre 6 y 8 vatios, mientras que un dispositivo de grabación de videovigilancia, como el disco duro WD Purple Surveillance, funcionará con entre 3 y 5 vatios. Una solución idónea para el almacenamiento de datos ofrecerá, además, un mejor rendimiento, eficiencia y capacidad, incluso en entornos de videovigilancia difíciles. Pero, ¿cómo apreciar la diferencia?

Videovigilancia general

Hay distintos aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de evaluar si un dispositivo ha sido diseñado de forma específica para la actividad de videovigilancia:

Siempre encendido: Un sistema de este tipo a menudo trabaja las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Por lo tanto, el dispositivo debe estar diseñado para trabajar durante ciclos enormes de grabación. Un ordenador de sobremesa normalmente está diseñado para estar activo durante 8 horas al día a lo largo de la semana laboral, mientras que un dispositivo optimizado para esta función está diseñado para un uso 24×7.

Fiabilidad mejorada: Algunos dispositivos, como la familia del disco duro WD Purple para aplicaciones de videovigilancia, incluyen tecnología especial (conocida en este caso como tecnología AllFram 4K) que ayuda a mejorar el rendimiento de reproducción y reducir errores y pérdidas de frames.

RAID: Para que los clientes estén más tranquilos, es posible que también se busque un dispositivo con RAID. Un sistema con esta capacidad puede usar dos o más discos duros, para crear redundancia y que prosiga la grabación incluso si uno de los discos no funciona. Esto reduce las interrupciones en la productividad y disminuye las posibilidades de pérdida de datos.

Menor consumo de energía: Aunque ‘el bajo consumo de energía’ no debería ser el primero de los aspectos de la lista que se debe tener en cuenta en un equipo, el hecho de que sea necesario que esté siempre disponible y encendido lo convierte en algo crucial. Algunos están diseñados teniendo en mente el bajo consumo, lo que tiene como resultado una gran rentabilidad y un importante ahorro para el cliente.

Compatibilidad con un alto número de cámaras: Un sistema NVR está diseñado para su uso con un gran número de cámaras IP y, por lo tanto, probablemente requerirá un mayor uso de almacenamiento. Los vídeos en 4K tienen una mayor dimensión que los que tienen un tamaño de definición standard, lo que incrementa de forma importante la carga de trabajo y grabación de un mayor volumen de datos en el disco por segundo. Las unidades de almacenamiento para videovigilancia alcanzan hasta los 10 TB para gestionar tiempos de retención más altos y mayores volúmenes de trabajo.

Compatibilidad con un alto número de bahías de sistema: Al añadir múltiples discos duros al sistema, se producirá un incremento de vibraciones en la carcasa, lo que es inevitable debido a la naturaleza de los discos giratorios. El dispositivo adecuado incluirá tecnología para contrarrestar la vibración inducida por el sistema, lo que ayuda a mantener su rendimiento.

Amplia compatibilidad de sistemas: Existen diferencias en el diseño interno de la carcasa, y el software puede tener problemas derivados del ajuste físico de la unidad en una bahía para ver su capacidad total. Se recomienda buscar dispositivos que sean compatibles con los fabricantes de sistemas DVR y NVR que se estén utilizando.

Considerando la importancia del almacenamiento en los sistemas de videovigilancia, también puede resultarle útil usar una calculadora de capacidad para medir y encontrar el dispositivo que más se adapte a sus necesidades.

Según va aumentando el número de cámaras de vigilancia, también crecerá la complejidad de los sistemas de grabación de circuito cerrado. Los instaladores deben ser plenamente conscientes de las diferentes opciones disponibles y estar asesorados sobre el mejor soporte para garantizar que sus clientes obtienen la fiabilidad, el coste y el rendimiento que demandan.

Jermaine Campbell de WDJermaine Campbell

Director de Ventas de Western Digital, Norte de Europa
 

 

 

 


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Por • 8 Ene, 2018
• Sección: Infraestructuras, Seguridad informática, Tribunas, Videovigilancia