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Marcos Fernández de Christie comenta en esta tribuna los cinco aspectos clave que, a su juicio, se han de tener en cuenta para implantar soluciones de videocolaboración profesional, eficaces y de alto impacto, en entornos de seguridad.

Christie tribuna video-colaboracion

En los últimos meses, poseer un sistema de videocolaboración seguro y eficiente pasó de ser algo “que no estaba mal tener”, a convertirse en una solución tecnológica indispensable, pues permite a los equipos sentirse más conectados con ubicaciones remotas y colaborar con miembros que trabajan desde la distancia.

Las restricciones de la movilidad y la distancia social que limitan hoy las reuniones presenciales obligan, más que nunca, a recurrir a videocomunicaciones cara a cara en entornos seguros. En estos momentos, hay integradores de sistemas de todo el mundo actualizando a contrarreloj tecnologías que sirvan de apoyo a sus usuarios. Pero antes de contactar con un integrador para que actualice el sistema de videocolaboración o de invertir en otro nuevo, hay una serie de factores a considerar. Cinco aspectos clave que orientarán en las consultas con el integrador de sistemas.

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El objetivo

Antes de nada, se han de definir las expectativas a partir de la experiencia como usuarios del sistema. ¿Nos basta con “ver” y “oír”, o queremos una herramienta de comunicación que nos conecte de verdad con nuestros interlocutores, nos acerque a ellos y facilite un diálogo más productivo? ¿Quién utiliza el sistema y dónde? ¿Con qué fines lo usamos? Son, todas ellas, preguntas pertinentes a la hora de abordar el diseño de un sistema.

Personalmente, como la mayoría de mis clientes, lo que quiero es una experiencia tan realista y natural como sea posible. Que mi interlocutor se sienta igual de cómodo que si estuviéramos hablando en un espacio físico compartido. Formar parte de un intercambio tan fluido que olvidemos la tecnología que nos conecta desde la distancia.

Tecnología de display

Existe una amplia gama de soluciones de display de alto rendimiento y adecuadas a entornos de videocolaboración y sala de control, sea en forma de sistemas de proyección, de paneles de display planos o de videowalls.

En el caso de las aplicaciones específicas para videocolaboración, todas las tecnologías presentan ventajas e inconvenientes. No hay ninguna que se imponga a las demás en todas las aplicaciones, y el buen integrador o partner deberá ser capaz de prescribir, imparcial y desapasionadamente, la mejor solución para el entorno.

Algunos factores visuales a considerar son, entre otros muchos, el tamaño del display, la distancia del espectador en relación con este, su ratio de aspecto, los ángulos de visión, la iluminación ambiental en el interior del espacio, el color de las paredes en torno a la pantalla y detrás de los participantes o el efecto de las ventanas en el espacio según la hora del día.

Muchos de esos factores -que van más allá de la simple información técnica que encontramos en la descripción del producto- pueden afectar más al rendimiento general de un display concreto frente a otro, y el dicho de “lo barato es caro” suele confirmarse.

Procesamiento y gestión de contenido

Un sistema es mucho más que el mero display físico. El contenido debe viajar desde la fuente a la pantalla sin perder un ápice de calidad. Necesitamos centrarnos en el contenido, en gestionar la señal que vemos en el display y en procesar las diversas fuentes de distintas resoluciones y/o formatos en uno o varios sistemas.

El contenido se traslada a la pantalla mediante una extensión de vídeo, un conmutador o un dispositivo videoprocesador. Y la calidad del streaming de contenido al display será crucial para que este se vea tal y como debe verse.

Un procesador intuitivo y adaptado expresamente a un entorno de seguridad, sala de control o mando y control debe proporcionar gran flexibilidad al usuario final.

Fuentes

El contenido es lo que hace que un sistema de videocolaboración sea auténticamente útil y lo que contribuye a la experiencia general.

Se precisa que el contenido llegue desde las propias fuentes, y si esta no es consistente, el resultado, inevitablemente, decepcionará.

Conectividad en red

Para conectar una ubicación con otra o con múltiples ubicaciones, en remoto, hay que contar con una buena red que haga posible la conexión. Elementos propios de un sistema de calidad, una infraestructura fiable dotada de un ancho de banda suficiente, aspectos de seguridad y una arquitectura de red y gestión eficientes deberán funcionar en estrecha sintonía para que el usuario disfrute de la experiencia deseada.

Sin todo eso, sufriremos los -harto frecuentes- problemas de latencia que todos hemos, por desgracia, experimentado y que nos privarán de una experiencia realmente inmersiva, viva y natural. Hoy es más importante que nunca contar en las organizaciones con soluciones de videocolaboración que ayuden a desarrollar el negocio y a alcanzar los objetivos.

Mi consejo es plantearse un sistema en el que hasta su punto más débil sea de una calidad impecable. Bastará con descuidar un solo aspecto de la ruta de señal (sea el display, sea el procesador o la fuente) para que el impacto de todo el sistema se vea negativamente afectado, arrebatando a los usuarios la ilusión de proximidad, de compartir el mismo espacio.

Los fabricantes que producen gamas completas de soluciones y productos de display son los que pueden garantizar la eficacia de cada elemento a lo largo de toda la ruta de transmisión, enviando a la pantalla una señal de alta calidad y ofreciendo una solución de videocolaboración inmersiva y eficaz.

Marcos Fernandez de ChristieMarcos Fernández

Director de Christie para España y Portugal

 

 

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Por • 17 Feb, 2021
• Sección: Comunicaciones, Negocios, Seguridad informática, Servicios, Tribunas