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El ayuntamiento de esta localidad turística de la Costa Dorada de Tarragona ha adjudicado a este especialista el proyecto para monitorizar y garantizar que se cumplen las recomendaciones sanitarias de afluencia y distancia física en espacios públicos.

El sistema de seguridad para el control de aforo de las playas de esta localidad tarraconense, adjudicado a Abast por el Ayuntamiento de Salou, entró en pruebas a finales del pasado mes de junio, se compone de la instalación de veintidós sensores basados en las cámaras de videovigilancia inteligentes de Bosch, que contabilizan en tiempo real las personas que se encuentran en la arena.

Estos sistemas se han desplegado en ocho playas y calas de Salou para monitorizar el aforo y garantizar que se cumplen las recomendaciones de la OMS sobre distancia social para prevención del COVID-19, así como las órdenes del Ministerio de Sanidad respecto a la reapertura de las playas y el tránsito y permanencia en las mismas.

El sistema de control alimentará un nuevo canal de información sobre el estado de ocupación de las playas, que invita a la responsabilidad de uso para prevenir y evitar aglomeraciones, además de facilitar la organización y gestión para garantizar la seguridad sanitaria y la protección de los usuarios/bañistas.

Para ello, el sistema se basa en una tecnología avanzada, no intrusiva a la intimidad, ya que los sensores de las cámaras no registran ni transmiten imagen real, sino que la analizan para obtener un recuento de las personas ubicadas en una zona concreta.

Estas cámaras del fabricante Bosch incorporan inteligencia artificial y, a través del análisis de movimiento, formas y otros parámetros permiten identificar qué número de personas hay en una zona delimitada que se encuentre dentro de su área de visión (un radio de unos 150 metros).

En el caso de Salou, las playas más largas, como las de Levante y Poniente (Llevant y Ponent), se dividirán en zonas virtuales para controlar la ocupación por sectores y así hacer estimaciones sobre el aforo.

La tecnología Deep Learning incorporada permite que estos sensores puedan ser ‘entrenados’ y sean cada vez más exactos en la diferenciación si se trata de una persona o no. Tras los primeros días de uso, se evitarán falsos positivos por sombras o formas similares a una persona, identificando más fácilmente personas que no están en movimiento o que se han situado detrás de algún elemento u objeto, como por ejemplo una sombrilla.

Los metadatos obtenidos en tiempo real de todos los sensores IoT instalados por Abast se transmiten a los sistemas de información del consistorio, donde se integrarán en una solución GIS para que puedan ser consultados por los usuarios a través de la web, sin necesidad de descargar aplicación, que se mostrará a través de un mapa de tres colores (verde, naranja y rojo) que indica el umbral de capacidad.


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Por • 6 Jul, 2020
• Sección: Casos de estudio, Control de accesos, DESTACADO CASO DE ESTUDIO, DESTACADO PRINCIPAL, Detección, Seguridad urbana, Servicios, Videovigilancia